Dios y el Estado

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Hay existencias

Dios y el Estado

¿Será necesario repetir en qué manera y en qué proporción las religiones envilecen y corrompen a los pueblos? Ellas destruyen su razón, el principal instrumento de la emancipación humana, y la reducen a la imbecilidad, la condición esencial de la esclavitud; deshonran el trabajo del hombre y lo hacen signo y origen de servidumbre; matan el sentimiento y la noción de la justicia humana, inclinando la balanza del lado de los bribones triunfantes.

Mijail Bakunin, anarquista y filosofo, pensador y revolucionario, reflexiona en este fundamental texto sobre la iglesia y el estado, sobre las herramientas y resortes que utilizan para dominar al pueblo, y sobre la necesidad de la rebelión. Te hallas por tanto ante un libro necesario, clarificador y apasionante, un libro lucido y fuerte que señala hacía la libertad, la revolución social y personal, para construir un mundo más humano, justo y libre.

Fecha de publicación 29 junio 2020
Páginas 132
Peso 170gr
Bakunin

Mijaíl Bakunin

1914 Pryamújino (Torzhok, Imperio ruso) – 1876 Berna, Suiza

El primer de los filósofos anarquistas y uno de los grandes pensadores rusos, nació el 30 de mayo de 1814 en la aldea de Pryamújino, provincia de Tver en 1814. Mijaíl era el primogénito de una familia numerosa, con más de diez hermanos. Ingresó a los quince años en la academia de artillería de donde fue expulsado tres años después, por desórdenes disciplinarios. En 1844 se instala en París, donde entabla relación con Proudhon, George Sand, y sobre todo con Marx, y con Engels. Desarrolló un pensamiento ateo, materialista y antiestatista, que se vio reflejado en el núcleo de sus obras, de las que podemos destacar los siguientes títulos: Dios y el Estado, Estatismo y anarquía, El principio del Estado, Crítica y Acción y El Estado y la comuna. Propagó el pensamiento anarquista por Europa, enviando a Fanelli, anarquista italiano, a España, donde conoció a Anselmo Lorenzo, fundador años más tarde de la CNT. Vivió sus últimos años en Suiza, enfermo y pobre falleciendo en 1876. Su tumba se encuentra en el cementerio de Bremgarten-Friedhof de Berna, Suiza. En su lapida ennegrecida se puede leer una frase de Bakunin en alemán, que aproximadamente dice:” Quien no se atreve con lo imposible, nunca alcanzará lo posible”.
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