Sinopsis

El movimiento feminista actual tiene un punto ciego y, paradójicamente, son las mismas mujeres. La mayoría de las feministas rara vez hablan de la satisfacción de las necesidades básicas como una cuestión feminista, pero la inseguridad alimentaria, el acceso a una educación de calidad, los barrios seguros, un salario digno y la atención médica son también cuestiones relacionadas. El hecho de que muchas feministas se nieguen a dar prioridad a estas cuestiones no ha hecho más que exacerbar las discordias internas. Además, las feministas blancas prominentes sufren su propia miopía con respecto a cómo cosas como la raza, la clase, la orientación sexual y la capacidad se entrecruzan con el género. ¿Cómo podemos ser solidarias como movimiento, se pregunta Kendall, cuando existe la clara posibilidad de que algunas mujeres estén oprimiendo a otras? En su mordaz colección de ensayos, Kendall apunta a la legitimidad del movimiento feminista moderno argumentando que ha fracasado crónicamente a la hora de abordar las necesidades de todas las mujeres.

«Kendall sostiene que muchas necesidades básicas son también cuestiones feministas»
THE ATLANTIC